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Pilar Eyre: “Ni ellos, ni la historia de amor que vivieron es tal como nos la han contado”

Por Elena Gil

El día de su boda la llamaban Marta. Ahora a lo largo de estas 352 páginas nos la encontramos como Muriel, pero ella, la que se esconde tras la pluma de Pilar Eyre, sigue siendo Isabel Preysler.

Pilar Eyre, periodista, escritora y finalista del premio Planeta 2014, ha contado la vida y el matrimonio de dos personajes conocidos, Julio Iglesias e Isabel Preysler, pero lo ha hecho tirando de un hilo con el que ha desentrañado detalles de esta pareja que, a pesar de ser conocida y seguida por los medios, no mostraban toda la verdad de su relación, “me ha sorprendido este nuevo Julio y esta nueva Isabel que he retratado en el libro, fruto de mis investigaciones. Yo tenía una idea totalmente distinta y me he dado cuenta que ni ellos, ni la historia de amor que vivieron es tal como nos la han contado” afirma la periodista casi al inicio de la entrevista.

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La escritora y periodista Pilar Eyre (© Elena Gil)

Elegante, tranquila, más habituada a hacer preguntas que a responderlas. Nos adentramos un poco en su nueva obra “Un amor de Oriente”, historia que narra el matrimonio y evolución de Muriel Krosby, una joven filipina recién llegada a Madrid, que se ve en el altar de la mano de Luis Campos un, en teoría, importante músico, para descubrir más tarde a lo largo de esa unión que Campos, no era tan conocido ni relevante en el panorama musical del momento, “ella en cierta manera se casó engañada porque pensó que se casaba con un cantante importante cuando en realidad Julio no lo era, a duras penas llegaba a final de mes, era una lucha constante de él por sacar adelante su carrera” comenta Eyre imaginando una Preysler anónima que, sin darse cuenta, se encontró con una realidad que no era, “un hombre tremendamente infiel, absurdamente, enfermizamente celoso y posesivo, como son todos los hombres infieles, que la encerró en una jaula, de oro, pero estaba encerrada en una jaula”.

La joven Muriel tiene que lidiar el mismo día de su boda con un montón de periodistas que la llaman Marta, porque es una completa desconocida, “de Isabel me ha costado mucho encontrar documentación porque en aquel momento era una persona anónima. El día de la boda los periodistas la llamaban Marta, no sabían quién era” explica Eyre, añadiendo previamente que cuando le dicen que este es un tema del que se ha escrito mucho ella responde que no “porque es una época muy poco documentada de la vida de Isabel y Julio”.

La escritora nos sitúa en la década de los 70 y con ella quedan retratados, aparte de Muriel y Luis, su pasión, sus desencuentros, engaños y otras vicisitudes, el contexto social que se vivía por aquel entonces, una sociedad reprimida en la que casarse estando embarazada suponía una vergüenza, una sociedad puritana y pacata pero sobretodo, “era muy hipócrita porque la verdad es que había lo mismo que ha existido siempre, adulterio, triángulos, homosexuales, había de todo pero desde luego estaban todos tapados por la religión que tenía un poder impresionante, naturalmente y luego el régimen de Franco había usado la religión para someter a los ciudadanos. Entonces se valía de ésta para mantener calmados a los españoles”.

La manera de pensar, propia de aquel entonces, se puede apreciar en los numerosos detalles que llenan las hojas de la novela como, por ejemplo, cuando Luis le explica a Muriel que la quiere en casa cuidando de los niños, mientras él lleva el dinero, aunque se lo dice con un ejemplo más propio de la Edad de piedra. La propia Eyre comentaba que, “él tenía esta filosofía que decía : yo soy el hombre de las cavernas, tengo que llevar el alimento a la cueva, tengo que alimentar a la mujer y a las crías y luego la mujer tiene que mantener limpia la cueva y tiene que darme placer, este es el único trabajo que tiene que hacer ella” cambiando un poco su voz, agravándola, imitando una voz más masculina, como si por un segundo se metiera un poco en el papel de este cantante, diciendo esas palabras.

libro, novela, literatura, cultura, biografía, autoresEsta explicación nos pone un poco en antecedentes de por qué eligió Luis Campos a Muriel Crosby. Él, relata la novelista, necesitaba a una mujer dócil, sumisa, que acatase esa vida de galán que él vivía. La Muriel de aquel entonces parecía así, pero como en el mundo de las apariencias suele pasar, no es oro todo lo que reluce, o no es sumisión todo el silencio, “creyó que casándose con ella iba a tener una persona complaciente, iban a tener 8 hijos, le iba a perdonar todo y la verdad es que se encontró con una persona compleja, una persona que tenía dentro de si grandes deseos de liberarse y luego, que Isabel sufrió una evolución que yo explico en el libro” apuntala la autora.

Esta evolución se hace patente a medida que transcurren los años y los capítulos, Muriel pasa de ser una joven que hace todo lo que su marido le pide a convertirse en una mujer que empieza a replantearse si su situación actual es verdaderamente lo que desea. Se encuentra ante un marido que persigue su sueño de ser uno de los grandes sin cesar pero, que para ello, deja de lado todo lo demás. El precio de la fama que se dice, y así lo cuenta Pilar Eyre, con un tono enérgico y cálido, pero sin hacer sangre, “el que consigue esto tiene que prescindir de todo, no puede ser además un buen padre, un buen marido, un buen hijo. Si tú quieres alcanzar este éxito estratosférico como el de Julio, todo lo demás tiene que desaparecer y dedicarte a esto. Y es lo que ha hecho él, ha elegido este camino”.

La finalista del premio planeta 2014 confiesa entender la actitud de Julio y sentir cierta admiración por su perseverancia porque con su empeño consiguió finalmente llegar donde se proponía, aunque eso le llevase a dejar a un lado todo lo demás, “yo por escribir también he sacrificado muchas cosas. Sacrificar no es la palabra pero para mí ha sido prioritario siempre mi trabajo por delante de muchas cosas. Parte de mi vida por el trabajo”, expresa en tono sincero la prolífica autora.

Parece sincero todo lo que va contando a medida que avanza la entrevista. Transmite esa transparencia, ese halo de honestidad. En ningún momento llama a los protagonistas de este amor por su nombre ficticio. Reconoce que al principio cuando le encargaron escribir esta biografía sobre la Preysler “arrugo un poco el morro” porque estaba con otro proyecto muy ilusionada, pero al final se puso a investigar y poco a poco fue descubriendo los detalles por los que se ha desnudado la intimidad de los susodichos.

Pero “Un amor de Oriente” no dibuja solo una historia de amor o de desamor, ni un contexto social concreto, invita sutilmente a la reflexión, no solo de una sociedad otrora machista, sino de las consecuencias de un régimen con valores tan tradicionales que obligaba a las parejas a mantenerse casadas aunque la situación fuera insostenible. Este cambio de década también se ve reflejado en esta obra, de la mano de dos mujeres, Chelo la madre de Luis y de la propia Muriel, ya que estando las dos en la misma circunstancia, están relegadas a su casa mientras sus maridos se ocupan de sus asuntos y tienen líos de faldas, encarnan la doble cara de la moneda.

Mientras una lo sabe todo, guarda silencio y se queda al lado de su marido, la otra va pasando de tener sospechas a confirmarlas y decide poner punto y final, “ella hasta que no tuvo la convicción, en un momento que se encontró en Madrid con una infidelidad que ya no podía negar, no se dio cuenta de que esa mentira ocultaba todas las otras mentiras que había tenido en su vida y ahí fue cuando se terminó su matrimonio con Julio”.

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La periodista Elena Gil con la escritora Pilar Eyre (© Isabel Santos)

La diferencia entre ambas estribaba en que en la época de Chelo, el divorcio era impensable, sin embargo, para cuando Muriel se topo de bruces con la realidad corría ya el año 75, la mujer empezaba a tener cierta liberación en distintos ámbitos y pudo poner punto y final a un matrimonio que no le hacía feliz, “pasamos de ir a un colegio de monjas con uniforme, de rezar el rosario todos los días, hacer ejercicios espirituales, de casarte virgen, de vivir con tu marido toda la vida, aguantarte todos los hijos que te mandara Dios, a descubrir la píldora, la liberación sexual, quitarnos el sostén, pensar que si el matrimonio no funcionaba podías separarte y todo esto fue un cambio brutal para la vida de las mujeres que en el caso de Isabel transcurrió en 7 años, pero es que esos 7 años  coincidieron con el final del Franquismo, con un mundo en descomposición y con el divorcio”.

A lo largo de esta entrevista hemos tocado la sociedad puritana de aquel momento, la evolución de un pájaro enjaulado a un ave libre, y el mundo de las apariencias, un mundo como menciona Eyre “cogido con alfileres que luego se desmoronó. Yo creo que con Franco murieron muchas cosas y también murió todo este puritanismo y esta forma de vivir”.

Un mundo frágil que le ha proporcionado a Pilar Eyre poder desentrañar las diferentes imposturas que ha habido a lo largo de los años sobre esta pareja. Profundizando en su investigación se dio cuenta de algunos detalles que no encajaban y descubrió que los fans eran pagados, la mitad de los invitados de la boda era de atrezo, “empecé a tirar del hilo y empecé a encontrar el esqueleto de lo que iba a ser el libro. El mundo de las apariencias”, concluye la periodista sonriente.

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