El rapero Nach vomita su soledad en un poemario

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El rapero y poeta, Ignacio Fornés, Nach. (©Gregorio Sebastian)

Por Elena Gil.

Los cuatro últimos años en mi vida han sido como un río fluyendo hacia la montaña: el primer año desesperado por calmar mi hambre, el segundo año tocando puertas y maniquíes, el tercero frenando para vomitar mi soledad, el cuarto intentando volver a casa”. Así arranca el prólogo de “Hambriento” (Editorial Planeta) libro de poesías escrito por Ignacio Fornés, más conocido como Nach. El rapero, que siempre ha tenido una parte de poeta, vuelca en estas páginas la travesía de sus últimos años.

Nach, sentado en medio del escenario del teatro Galileo, mira sonriente al público. A su derecha se encuentra el poeta Luis García Montero, presente en este proyecto, “la canción enriquece mucho la poesía y se enriquece mucho cuando los autores de canciones intentan escribir con energía y pulso lírico” expresó Montero que continúo con lo que representa “Hambriento” para él, “es un libro de alguien que quiere comerse la vida, que está enamorado de ella, y apuesta por el deseo, no renunciar a nada y que vive en una actitud hambrienta. Lo que ocurre es que muchas veces el deseo lleva a la desilusión, por eso a partir del hambre el libro va entrando por otros territorios”.

Este sentimiento de frustración lo experimentó Nach a lo largo de su aventura. El rapero comentó que muchas veces cuando se sale de la zona de confort se conoce a personas que piensas se van a embarcar en esa aventura contigo, pero al final fallan y eso genera desilusión. Esos sentimientos los plasma el cantante en el papel, “la gente verá un libro donde hay más soledad que alegría pero es que yo acudo a escribir cuando esas sensaciones me atacan, se me meten en las vísceras” confesó Nach. Y es que las alegrías, la felicidad, tal y como indicó, las demuestra de otra manera, no necesita escribirlas.

Hambriento” se divide en cuatro etapas, perfectamente resumidas por las palabras del artista en su prólogo. La primera comienza para calmar su hambre, para buscar “vida, afecto, amor, experiencias, ese deseo, ese hambre también supuso decepción, incomprensión y tristeza muchas veces” manifestó.

En este proceso de encontrarse con personas, se topó también con gente con miedo a comunicarse, a perder prejuicios y esa situación le frustró, “esas puertas que yo tocaba me ofrecían algo que estaba más vacío… esos maniquíes querían lanzarse a una aventura conmigo pero no se atrevían”, así entramos en la segunda parte del libro, con personas que son objetos inanimados.

La tercera, más visceral quizá, es un intento por vomitar su soledad, “al volver a casa por determinadas circunstancias personales me he sentido solo, esa sensación de soledad se tradujo en la necesidad de plasmarla de una manera bastante voraz. De hecho, creo que ese capitulo, Vómitos de soledad, es el más desgarrado”. Previa a esta explicación, Montero afirmó, “hay gente hueca, como maniquíes, puertas cerradas y eso nos conduce a la soledad” para profundizar un poco en lo que podríamos encontrar en esa etapa del libro.

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Portada del poemario de Nach, en la editorial Planeta.

Una soledad que nos transporta a la tercera parte, ese vomitar palabras que salen de las entrañas, en el que “se van viendo esas imágenes de mi música, mi hambre, mi desilusión también…” afirmó el autor, recordando ese parte del proceso creativo.

Y tras la tormenta, el viaje, llega la calma o la vuelta a casa, y de eso va el último capitulo, ese retorno, “vuelvo, habiendo cambiado yo y me di cuenta de que mi casa también había cambiado, las fotos estaban más polvorientas y habían perdido el brillo y me volví a encontrar con mi casa, conmigo mismo y con mi cambio. Haberme dado cuenta de que soy una persona que necesita mucho, quizá demasiado para poder saciarse en la vida.” apostilló el rapero.

Hambriento” es un viaje hacia sí mismo y lo de fuera, con todas las etapas que eso conlleva. Al descubrirse, como afirmó, se dio cuenta del tipo de persona que es y, a modo de reflexión indicó que, “la parte positiva es que me permite crear, la negativa que me hace sufrir.”

En cuanto a la experiencia y la diferencia entre escribir canciones a escribir poemas, el poeta y rapero confesó que al estar tan acostumbrado a hacer música, “las sensaciones se multiplican mucho, la lectura es otra cadencia, es otro ritmo. La música en determinados estados de animo te lleva rápidamente a ese lugar.”

Añadió también que este libro plasma una serie de ideas que él nunca había planteado con las canciones pero aún así dejó claro que, “la música es lo que me ha dado la vida durante muchos años, no porque ahora escriba un libro la voy a dejar de lado. Me ha servido de mucho a mi y eso me permite continuar, como terapia o forma de observarme y de crecer.”

Con “Hambriento” el rapero se convierte en poeta, aunque se dice que lo era ya de antes, y quizá dentro de algún tiempo podremos ver más trozos de este Nach en otro libro. Él, por su parte, no lo descarta, “no sé si escribiré otro libro en el futuro, si tendré esos momentos de montaña rusa. Lo importante es que este libro está aquí, yo estoy aquí y gracias a Planeta he podido llevar este libro a Latinoamerica.”

La rueda de prensa finaliza y el escenario se va despejando, aunque ahí se queda Ignacio Fornés o Nach, el poeta, el letrista pero, sobretodo, la persona, firmando esos ejemplares de su primer libro, teniendo de fondo los carteles en blanco con un corazón dibujado en colores distintos, dando ese aura de desarraigo, voracidad, sinceridad y melancolía que tanto acompañan sus palabras.

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