literatura, libros, cultura, novela negra, portada

Eva García Sáenz de Urturi: “He aprendido que el infierno y los demonios sí que existen”

Por Elena Gil.

Kraken ha vuelto, pero no la criatura mitológica con aspecto de calamar gigante, hablo del alter ego del inspector Unai López de Ayala, ese Kraken. El que en el final de “El silencio de la ciudad blanca”, se queda en coma tras recibir un disparo en la cabeza a manos del asesino que, durante toda la novela, juega al gato y al ratón con él. Pero este animal marino se caracterizaba por su fortaleza, era prácticamente indestructible, por eso no es de extrañar ver al inspector de una pieza en “Los ritos del agua”, aunque al inicio de esta nueva entrega el inspector tiene que enfrentarse a una afasia de Broca, una de las secuelas de su accidente que le imposibilita el poder hablar y tener que comunicarse mediante el móvil o notas, “ para mí hubiese sido más cómodo dar un salto temporal y empezar Los ritos del agua un año después o dos años con Unai totalmente recuperado porque hubiese sido una persona totalmente operativa y me quitaba el problema de que no pudiera hablar” confesó Eva García Sáenz de Urturi, la escritora detrás de esta trilogía de novela negra que ha tenido que enfrentarse a las consecuencias de sus protagonistas.

cultura, literatura, saga, novela negra, empresa, ocio En esta segunda entrega, encontramos una trama donde convergen pasado y presente. Flashbacks que nos enseñan a un Unai adolescente y a los miembros de su cuadrilla, Asier, Lutxo y Jota. Recuerdos de tres semanas de verano que acaban por conectarse con la actualidad y por meter al inspector, de nuevo, en medio del huracán, “quería que le afectase personalmente a él y a su entorno, para hacerlo personal. Porque si en un caso de novela policiaca pones algo que no tiene nada que ver con el investigador, a ti mismo como lector, qué más te da resolverlo y quién sea el asesino, si era alguien que simplemente pasaba por ahí, siempre lo tienes que hacer personal”. Y en esta ocasión lo consigue con un efecto curioso. Del asesino o los asesinos no se puede desvelar nada, solo queda remitirse a las palabras de la autora, “me parecía muy buen giro desmontar incluso a un perfilador”.

Estas reminiscencias del pasado le sirven a Eva Sáenz para introducir a nuevos personajes que vienen pisando fuerte, desde el adorado Saúl Tovar, conocido en su pueblo como Barba Azul, debido a las extrañas circunstancias que rodean las muertes de su mujer y su hija, hasta Ana Belén Liaño, una joven de quince años a la que le encanta dibujar y que firma con el nombre de Anabel Lee.  Ambos son referencias literarias que hace la vitorina porque esta es parte de su firma.

En el caso de Barba Azul, la autora se remonta a Giles de Rais, uno de los psicópatas y asesinos en serie más despiadados de la historia, “me apetecía meterlo porque la historia me parece real pero tremebunda porque me leí todos los archivos de aquel juicio, que se han conservado” contó la narradora que además mencionó que este mito, este hombre por el que se escribió un cuento de terror, le sirvió para hacer una asociación que queda reflejada en el libro, “me pegaba muy bien el ver el cuántas mujeres alrededor de Saúl están muertas, es mosqueante, que en un pueblo pequeñito como Santillana del Mar la gente le llame Barba Azul. Eso pasa en los pueblos nadie acusa directamente pero todo el mundo murmura. Me parecía una manera muy inteligente de señalar a alguien sin acusarle, llamarle barba azul y decir aquí las esposas le duran nada” sonríe al decir esto por motivos que, una vez leída la obra, entenderán.

Por su parte, Anabel Lee, para la que “físicamente me he inspirado en Eva Amaral” y sonrío al confesar esto pero, psicológicamente no ha tenido a nadie concreto en mente, aunque tiene un poco, tal y como contó de Emily the Strange, una niña gótica que decía no temer a los monstruos sino dibujarlos. Esa es Lee, que entra en la vida de los cuatro amigos de la cuadrilla como un torbellino, un caos andante que simplemente pasa por allí y pone la vida de los chicos patas arriba. Una adolescente que, como confesó su creadora, está “pasada de vuelta. Dejo entender que ella ha tenido un comienzo duro en la vida con los motoristas de su madre. Quien quiera que lo busque y quien no, no, pero esta muy de vuelta de todo”, y es que este personaje, “es la fuerza creativa de la novela. No necesita el mundo real, ella tiene su propio mundo mental, se lo crea, no necesita absolutamente de nadie, en ese sentido yo creo que es uno de los personajes más potentes aunque no despierte simpatías”. Mientras habla de ella se puede percibir cierta admiración o interés por la fortaleza de este personaje.

Pero esta segunda entrega no muestra solo un escenario repleto de ritualidad criminal, el trasfondo de todo es un tema que ofrece un abanico de posibilidades y distintos frentes desde donde abordarlo: la paternidad. La escritora, que en todo momento tiene un tono de voz calmado pero vivaz, comentó el por qué de está elección y dijo que tanto la analepsis “del pasado como el presente tenía que ver con la paternidad. Es decir, distintas maneras de que cada uno elige que tipo de padre quiere ser. El flashback del pasado muestra unos tipos de padre, casi todos nocivos, desde Saúl hasta los cuatro padres de la cuadrilla. Y en el presente Unai tiene que decidir que tipo de padre quiere ser, o un padre ausente que no va a estar o un padre putativo porque puede que él no sea el padre. Tiene que decidir”.

escritora, literatura, libros, cultura, ocio, novela negra, Eva Saenz Garcia de Urturi

La autora de “Los ritos del agua” tras la entrevista en el Hotel Las Letras (©Elena Gil)

Teniendo la paternidad de base, Urturi nos muestra cómo afectan los padres a sus hijos, “yo creo que la mayoría de los padres y las madres, esa parte que hacemos mal no la hacemos conscientemente sino que arrastramos algún fallo de carácter que a todos nos lastra y en la paternidad te lo llevas también y lo aplicas a tus hijos” manifestó al preguntarle si un padre puede hacerle daño a un hijo sin darse cuenta. Esto enlaza directamente con algo que deja entrever y que expresó a raíz de hablar sobre Anabel, se trata de una pincelada sutil con la que puedes imaginar, o no, el pasado de la chica.

Estos trazos aparecen a lo largo de todo el libro, son tenues detalles en los que la novelista dibuja la sombra de lo que es un tema delicado, no solo por la gravedad que presenta sino porque en la actualidad siguen existiendo muchos casos. Se trata de los abusos sexuales, “ sigue pasando, pasa todos los días y lo hace gracias a que la gente mira para otro lado, la gente no se moja. Es mi manera de que las personas empaticen un poco y si tienen un caso al lado, hagan algo”.

Profundiza además sobre el circulo de la violencia, una constante en toda la trilogía que la autora saca a relucir de la mano de Héctor del Castillo, un historiador que aporta datos interesantes al crimen de carácter ritual al que Estibaliz Gauna, Alba Díaz de Salvatierra y Kraken se tienen que enfrentar. Un círculo que podría resumirse, como detalló la autora en “padres abusadores son a su vez niños abusados por padres abusadores…”

En esta ocasión la ritualidad de los asesinatos gira entorno al mundo celta, “en este país tenemos, sobre todo en el noroeste peninsular, un poso celtíbero muy importante y parece que nos pesa más el pasado romano, visigodo. Hemos olvidado que hace 2500 años eran celtas o celtíberos” apuntó Sáenz de Urturi al preguntarle por qué esta vez se había impregnado de esta cultura y explicó sus razones con un tono de voz en el que se vislumbraba cierta pasión por lo celta y por la historia en general. De hecho, es un denominador común en los libros de la alavesa porque suelen ir cargados de documentación histórica, “siempre he querido en todas las novelas que he escrito, mantener algo de novela histórica, me gusta y es mi sello”, se sinceró.

Otro punto en común que mantiene con “El silencio de la ciudad blanca” es que Eva G. Sáenz en esta ocasión se ha matriculado en cinco cursos distintos para poder estar más documentada de cara a presentarnos al nuevo personaje detrás de los crímenes. En este caso ha aprendido sobre cyberbullying, cyberdelincuencia, atención a víctimas sexuales, medicina forense aplicada a investigación policial, avanzado de policía judicial e investigación judicial en el proceso penal. El más duro para ella, tal y como dijo, fue el de medicina forense, “los muertos en la realidad no son tan estéticos, quedan en unas posturas horribles y son imágenes que a mi me resultan muy crudas y me las llevo a casa, para mi fue el más duro de todos”, y al decir esto se le escapa un poco la mirada, como cuando estas recordando algo desagradable, los ojos se mueven de un lado a otro e incluso se entrecierran un poco al evocar imágenes desagradables.

deep web, internet, cultura, ocio, investigación, literatura, libros, novela negraEn esta inmersión a la que se somete, tuvo que tocar temas delicados, como la Deep web el internet más profundo donde circulan desde hackers hasta sicarios, que aparece brevemente descrita, sin entrar mucho en detalle, “metí solo un párrafo pero de advertencia, porque la Deep web atrae a mucha gente joven que quiere ser hacker y no tienen ni idea de donde se están metiendo y lo peligroso que es. He aprendido que el infierno y los demonios si que existen. Cuando te paseas por ahí no te imaginas lo pasada que está la gente y lo mala que puede ser” afirmó con cierta cadencia de consternación en la voz.

Sin embargo, a pesar de la crueldad que ha visto, las fotografías y los casos relacionados con todo lo que menciona en “Los ritos del agua”, nunca describe las escenas con detalles macabros, al contrario, “prefiero ser elegante, dentro de lo duro que es todo eso, pero no quiero ser explícita para nada, prefiero que cada uno se lo imagine y muchas veces es peor”.

Con esta entrega nos situamos en la mitad de la trilogía, falta la novela final donde Kraken tendrá que enfrentarse a un nuevo caso, donde “el flashback histórico va a ocupar bastante del libro, no voy a decir de qué época es pero me lo estoy pasando muy bien con la documentación” apuntaló mientras sonreía, quizá por dejarme con la miel en los labios.

Un libro final donde el asesino, dentro de que puede ser cualquiera, estará relacionado con nuestros protagonistas, por mantener la línea. Y para no romper el orden establecido, veremos de nuevo a Tasio, ese personaje por el que la autora confiesa tener “amor y odio” por ser un personaje muy ambiguo, “realmente nunca sabes, él no fue el asesino de los primeros crímenes pero nunca sabes hasta donde puede llegar. Es un autentico camaleón, es muy psicópata en el sentido de que no tiene nada de empatía. Es un superviviente y va a ser una constante en toda la trilogía”.

Tendremos que esperar para ver qué misterio nos envuelve está vez aunque sabemos que estará presente la cadena de violencia, “se remonta al paleolítico y toda la trilogía va de eso. Siempre explico el asesino pero siempre explico por qué ” apostilló la escritora rematando la entrevista. Y con estas conclusiones llegaron las despedidas. Apagué la grabadora, le hice unas fotos y salí del Hotel Las Letras, enfilando Gran Vía y pensando en todas las cosas de las que acabábamos de hablar. Y es que si el infierno de verdad existe, Kraken no se dejará destruir por el.

Escrito por Administrador

Administrador