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Enrique Pascual: “Nos complace saber que hemos contribuido al éxito de personas que merecían ser conocidas por su talento”

Por Elena Gil.

Enrique Pascual, presidente del Consejo Regulador de la Denominación de Origen Ribera del Duero, explicó en la rueda de prensa de la V edición de los premios que, cuando se reunieron hace diez años con la editorial Páginas de Espuma, no podían imaginarse lo que iban a conseguir, “hemos creado un certamen de referencia, cita imprescindible para autores de relato de todo el mundo, reconocido por la calidad de sus obras y por la seriedad que rodea todo este proceso” y añadió que se trata, en definitiva de, “el premio más importante de narrativa breve en español, uno de los más prestigiosos sin duda en el panorama, lleva el nombre Ribera del Duero y tiene como musa, el vino”.

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De izquierda a derecha: Enrique Pascual, Sara Mesa, Almudena Grandes, Juan Bonilla y Juan Casamayor (©Elena Gil)

En esta ocasión, tal y como mencionó Juan Casamayor, editor de Páginas de Espuma, se presentaron unos 800 manuscritos, “cabe destacar que por primera vez en esta ultima edición, los manuscritos que han venido de fuera de España han sido por encima del 50% frente a los de esta orilla y eso habla de la voluntad internacional, de la tenacidad por parte de la organización de que el premio se conozca en cualquier país de nuestro idioma” apuntó Casamayor.

En el proceso de selección se redujeron los manuscritos a cinco finalistas, proclamando ganador el jurado, formado además de por los escritores Almudena Grandes, Sara Mesa y Juan Bonilla, por Juan Casamayor, Enrique Pascual y Alfonso Sánchez, secretario general del Consejo Regulador, el pasado 15 de marzo. El galardonado fue el mejicano Antonio Ortuño por “La vaga ambición”, una obra que en palabras de Grandes es, “un libro sobre la escritura, muy compacto, perfectamente unitario, que contaba una historia en la que yo creo nos podríamos reconocer todos los miembros del jurado. Está lleno de humor y de encanto”. La escritora además manifestó que el autor “escribe con una voz muy personal, muy singular, consigue la proeza contemporánea de divertir y conmover a la vez”.

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Antonio Ortuño, autor de “La vaga ambición” durante su discurso (©Elena Gil)

El ganador prometió no extenderse en su discurso y cumplió su promesa, explicó la visión que tiene de su propia obra, a la que ve como “el resultado de un juego, armar una colección de relatos que pudiera ser leída como conjunto, relatos dotados de lazos que requiriesen su lectura individual, los motivos de los cuentos son en buena medida biográficos pero con los materiales se crea ficción”.  El protagonista de esta historia es un escritor medio conocido, Arturo Murray, un hombre casado y con hijas que va llegando a los cuarenta, “revisa momentos de su pasado con amargura y un poco de sátira y aborda la escritura desde una óptica descarnada”, detalló Ortuña.

“La vaga ambición” son seis cuentos en el que la importancia de la escritura está muy presente, “es un libro excepcional. El hilo que cose todos los cuentos es el tema de la escritura, pero aparece de una manera nada endogamica” afirmó Sara Mesa, haciendo alusión a la creciente tendencia de algunos escritores de escribir sobre sus alter ego, “el libro de Antonio escapa de eso, la escritura aparece de una manera muy poco solemne, esto lo digo en el buen sentido, con todos sus matices, ambientada en la vida real y nada fuera de ella y me parece un mérito muy destacable. No es un libro que se enmarca en esa tendencia sino que se sale y casi se ríe de ella”.

Por su parte, Juan Bonilla, haciendo alusión al hecho de que el escritor es, como dijo él durante su discurso, seguidor ferviente del Atletico de Madrid, bromeó diciendo que, “en el libro hay un fatalismo que solo lo puede describir alguien del Atletico”. Bonilla comentó  además que, “entre los cuentistas hay la sensación de que este premio es como el gran premio del género y que solo tiene el pequeño defecto de ser bianual. Hay grandes opiniones de que debería ser anual, yo voy un poco más allá y creo que debería ser mensual”.

Concluida la rueda de prensa y debido al carácter distendido de la misma donde no faltaron las bromas, algunas de mano del propio Ortuña que entre risas comentó que, “el Cholo Simeone es más importante que García Márquez”, se dio paso a un coctail que ofrecía vino, Ribera del Duero por supuesto.

Y es que narrativa y vino están ligados, porque como dijo Enrique Pascual, “el vino no es solo un alimento, sino que también es arte y cultura, es una forma de entender la vida, parte de la cultura gastronómica, de la dieta mediterránea y de nuestra historia. Su valoración es minuciosa, es artesana y exige talento. El vino une pueblos, traspasa fronteras, es seña de identidad, invita al disfrute”.

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