Salvador Compán: “Hay que estar en guerra porque sino los demás te hacen la guerra y te aplastan”

Por Elena Gil.

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“El hoy es malo, pero el mañana es mío”, séptima novela de Salvador Compán (©Elena Gil)

Imagina que tienes un talento único para la pintura y que eres capaz de dibujar episodios de tu vida que te han marcado, dejar reflejados los recuerdos en un Din A4. Toda tu historia a través de unas viñetas en las que el protagonista no eres otro sino tú, ¿qué dibujarías? Vidal Lamarca, el personaje principal de la nueva novela de Salvador Compán “El hoy es malo, pero el mañana es mío” (editorial Espasa) , es un artista de notable talento que un día decide comenzar un cómic con un tema central: su propia vida. Se trata de una vida llena de, como veremos a lo largo de este libro, tejemanejes, melancolía, subyugación y, sobre todo, supervivencia, “Vidal Lamarca es un enfermo, es un subproducto de la sociedad y alguien que ha renunciado tanto por cobardía a luchar que él mismo se ha sustituido por una máscara, por un sistema de simulaciones, de hipocresía y, desprenderse de esa piel externa no le va a costar mucho tiempo pero ahí está el camino abierto del amor, de la otra persona que lo va a ir sacando de ese pozo” explica Compán, su creador.

A lo largo de sus páginas podemos descubrir, no solo la vida de este personaje, sino la de muchos más que pasan y se entrelazan con ella y de fondo aunque siempre presentes, los distintos dilemas a los que se tienen que enfrentar, todas las personas que pasan por estas páginas.

Vidal es un hombre torturado por un pasado del que no consigue desprenderse. Tiene grabado en la memoria el recuerdo de su amor de adolescencia, Clara Hervás, de la que se separa a raíz de la Guerra Civil española y es un hombre que, como veremos en la novela, ha renunciado a quién era y camina como un autómata. El autor se plantea la duda de ¿a donde vas si no es contigo mismo?, “va a traicionarse a sí mismo, a enajenarse y va a sobrevivir y no vivir. Eso es lo que hará Lamarca, va a ser un superviviente neto, sin ninguna belleza, sin ningún halo de heroísmo. Un perdedor frustrado que además no se quiere ni siquiera a sí mismo.  Si vas sin ti, te vas suicidando día a día y es un poco lo que hace él hasta que llega lo que creo que es el eje temático de la novela que es el poder de transformación que tiene el amor” cuenta el escritor. La redención mediante el amor que en este caso lo encarna la figura de Rosa, una mujer casada y con un hijo que sorprende al pintor con su jovialidad y que ejerce esa fuerza de salvación en él.

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El escritor tras su entrevista para MehWeb (©Elena Gil)

Estamos en un céntrico hotel madrileño, el cielo está nublado y presagia tormenta aunque hace calor e hilando con los nubarrones que hay fuera saco el tema de las tormentas que traen consigo malos presagios porque, en esta historia, Lamarca se fija concretamente en una que cambiará el rumbo de su historia o, que al menos, será un punto de inflexión, “cuando tú intuyes que vas a tener un buen encuentro, un buen día, es a posteriori. Un poco como le pasa a Vidal, pero es después, cuando dice que está tormenta era premonitoria. A mi si me pasa. La verdad que si que hay fenómenos o hechos que son rehabitalizantes, que no te anuncian nada pero si te conmueven, no sabes bien en qué sentido. Si luego además se confirma que el día te va bien, se quedan unidos y uno es la puerta de entrada al otro, la premonición al hecho. Pero a posteriori” matiza el narrador. Y es así como, a modo de presagio, a Vidal se le abre un nuevo camino de la mano de Rosa y de su propia mano con la que irá dibujando los recuerdos de su vida.

En “El hoy es malo, pero el mañana es mío” podemos encontrar distintas historias, cada una con un dueño distinto, con personajes que encarnan la España de los años cuarenta y cincuenta, los arquetipos más propios de esa era, como es el caso de Sebastián Lanza, que acoge a Lamarca entre sus alas, le protege, para intentar salvar una deuda que tenía con el padre del muchacho, “él va a buscar a Vidal por la deuda de honor que forma también parte del machismo, de la creencia de la España imperial, nacional católica que eso es lo que él quiere ser y su palabra es muy importante”, este honor forma parte, como comenta Compán, de las características arquetipadas de los vencedores dentro de las cuales está, “el machismo, el macho alfa, ibérico, él quiere ser eso y, sin embargo, sabe que no lo es. Él tiene una atracción sexual que trata de justificar ridículamente. Quiere ser un católico ejemplar y sin embargo, es un tío putañero, inmoral absolutamente y que utiliza el lavado de conciencia del concesionario, de la penitencia. Es un personaje bipolar, que tiene unas contradicciones tremendas, que pasa de la ira a un estado placentero o que no ve ninguna contradicción en ser una especie de asesino masivo que es lo que supuso el mercado negro, habiendo tanta carencia de alimentos” relata el literato al adentrarse en las profundidades de este personaje.

Teniendo en cuenta la manera de ser de Lanza, podría sorprender que Lamarca le acabe obedeciendo en todo, esto se explica por medio de un mecanismo psicológico complejo, que en la historia relatará Rosa, “todo culpable necesita una penitencia. Por eso necesita más de Lanza, porque lo castiga pero al mismo tiempo que lo hace, lo purga. Le hace pagar la culpa que él quiere pagar porque le han hecho creer que es culpable” expresa en relación a algo que sucede, un hecho clave que supondrá la subyugación total de Vidal a Lanza.

fotografia, escala de grises, literatura, escritura, novela, libro, EspasaEl día sigue nublado, pero dentro del hotel no se nota ni el bochorno, ni el olor a lluvia avecinándose. Y quizá, como una especie de presagio o puede que porque sea la manera que tiene el tiempo de ponerse en sincronía con esta entrevista, empezamos a hablar sobre la España de esos años relatados en este libro, con su sistema educativo deficiente, “se enseñaba con sentimientos, se enseñaba con dogmas, con palabras que no te servían porque todas estaban adulteradas. No había ningún conocimiento realmente técnico o científico, ni siquiera había una cultura que tú tuvieras los instrumentos para ir desarrollándola aunque fuera por tu propia cuenta porque todo estaba invadido por pensamiento único, por lo que se llamo el nacional catolicismo y todo se distorsionaba” cuenta Compán retrotrayéndose a esa época de su infancia que, en cierto modo, puede verse en la novela “hay algunos momentos que me sirvieron para elaborar esa novela de aprendizaje que están desarrollando Pablo Suances y sus amigos y luego el sentir, que eso si lo sentí muy vivamente y lo siento todavía, como una especie de algo mal logrado o, por lo menos, no desarrollado del todo que fue mi educación” confiesa el autor.

En una “España Nacional Católica” como la define el autor, la educación podía ser deficiente pero, ¿y en la actualidad, pecamos de un sistema educativo pobre? La respuesta del ubetense es afirmativa, “lo veo deficiente. Hay algo que a mi me preocupa mucho y lo digo siempre, una de las armas es la comprensión lectora, ¿por qué no se desarrolla desde el principio del sistema educativo?. “Hay una cantidad de horas que se han ido en beneficio de la lengua y la ha perdido la literatura que lastran mucho al sistema, estoy hablando solo de la parte que conozco que es lengua y literatura” apunta y continúa hablando sobre esto y como la literatura ha quedado reducida a una memorización de nombres y fechas y ahora quieren quitar la historia de la literatura, “si hay una sustitución de esa historia por una historia textual mínima y por textos actuales, hacerlo a ese nivel comprensivo sería magnifico, sería muy útil, tendría una capacidad de transmitir el gusto por la lectura y si tú transmites ese gusto haces un regalo a quien se lo hagas”.

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Zis-5, este camión aparece en el libro como un “elemento fundamental del desenlace y, también psicológico unido a la psicología de Lanza” como explicó Compán (©Elena Gil)

“El hoy es malo, pero el mañana es mío” hace un recorrido por la España que transcurre entre 1936, al comienzo de la Guerra Civil, y 1966, por la mentalidad de la gente de aquella época, los bandos que había, los chanchullos que se podían encontrar y, también, habla de la guerra. El padre de uno de los personajes llega a decir “la guerra son los otros, incluso los que crees que son los tuyos”, reflexión en la que profundiza su creador, “a las guerras creo que nos enfrentamos todos, todos los días. Hay guerras con la gente que te rodea. continuamente estamos en guerra, estamos en lucha con lo que pretenden negarnos, lo que nos niega a nosotros. Si es algo que yo niego es a lo que pretenden negar, creo que esa es la pulsión fundamental para decir no, y cada vez que uno dice no es un acto de libertad y de autonomía. La política, la vida social, si tenemos un mínimo sentido ético y cívico estamos en continua guerra”.

A raíz de esta línea de pensamiento hablamos de las personas que se auto declaran apolíticas, “esas personas son muertos sociales, son carne de cañón” afirma Compán y añade, en un tono de voz firme que expresa todo lo que siente sobre este tema, “y en cierto modo se lo merecen, son personas que no han entendido en el lugar que viven entre los otros y con los otros. Que vivimos en una ola común que necesariamente te hace intervenir. A mi me parece una voluntaria ignorancia pero que ni siquiera es satisfactoria para esa gente: “me olvido de todo”. Te olvidas pero, van a hacer la política sin ti pero contra ti. Cuanto más te olvides, más harán contra ti las grandes decisiones”.

literatura, escritura, novela, libro, cultura, EspasaCon esta novela el autor ha hecho un trabajo de investigación para mostrarnos, capítulo a capitulo, diferentes detalles. Y él, como su protagonista, siente un amor por el arte y le encanta dibujar, “si hay algún placer que te hace olvidarte de todo el entorno, de toda la realidad cuando estas metido en un trabajo creativo porque te exige menos intelectualmente entonces te da más alegría pero, te abstrae totalmente del entorno, te da un placer químicamente puro” y cuenta que tiene la manía de hacer una especie de libro de viajes en el que escribe y dibuja a bolígrafo, “escribo mis impresiones y dibujo aspectos de la ciudad o del paisaje, le voy incorporando texto y dibujo, como cuadernos de viaje”.

Acabo esta entrevista preguntándole por sus proyectos de futuro. Me confiesa que, está documentándose para otra novela, “pero no sé si quiera si la haré sobre lo que me estoy documentando que es Pablo de Olavide, al final con toda esa documentación lo mismo la cojo y la tiro a la basura pero si veo posibilidades de hacer una novela de las que a mi me gusta, de decir algo nuevo, lo haré. Lo que tengo entre manos es eso”.

Con estas declaraciones finales, Compán sonríe y doy por terminada la conversación. El cielo sigue presagiando tormenta y hay algún que otro nubarrón que no tiene buena pinta pero, dentro de la cafetería, la charla ha sido de todo, menos bochornosa. El tiempo, está vez, no ha presagiado tormenta.

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