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Nicolas Castellano: “La imagen del escáner es la imagen de la violencia legislativa a la que sometemos a millones de familias”

Por Elena Gil.

“Pensé que salía de viaje. Era parte de la aventura. Noté cómo levantaron la maleta y me metieron en el portaequipajes del coche. Estaba todo oscuro”. Así arranca el libro del periodista Nicolás Castellano, “Me llamo Adou”, una novela publicada el pasado 28 de febrero por la editorial Planeta y, en la que su escritor se ha puesto en la piel de Adou Nery Ouattara, el pequeño niño descubierto por el escáner de un puesto fronterizo en Ceuta, que viajaba dentro de una maleta para poder reunirse con sus padres.

literatura, libros, periodismo, crónica, realidad, legislación, AdouLa historia de Adou, al que su madre Lucie llama cariñosamente Mignon, llegó a los medios en mayo de 2015. Impactó la imagen del escáner en la que se podía ver un niño en posición fetal dentro de una maleta. A lo largo de sus páginas, Castellano cuenta en este libro las peripecias, no solo del pequeño, sino también de su padre Alí, que salió de Costa de Marfil en 2005 con el sueño de poder darle un futuro mejor a su mujer y sus hijos, “pensaba que íbamos a traer a los niños y empezar a vivir bien. Tener un trabajo. Y ahora es un lío, todavía no se acaba. Los niños están con su madre en Paris, yo en Bilbao. No me lo había imaginado así pero, tenemos que soportarlo y aguantar hasta que, ojalá, todo acabe bien y muy pronto tenga a mi familia conmigo para poder empezar de nuevo” declaró Alí Ouattara en la rueda de prensa que se celebró en el Círculo de Bellas Artes.

El evento, que se organizó en la sala nueva de el Círculo, contó aparte de con la editora Ángeles Aguilar y el escritor Nicolás Castellano, con el padre del pequeño, Alí que explicó a los medios la situación actual de la familia, y agradeció al autor de esta publicación el haberla escrito, “esta historia pasó y tenía que olvidarse pero ahora nunca se va a olvidar. Es una historia que se va a quedar para siempre porque se ha escrito gracias a Nicolás”.

Pero, ¿cómo acabó Mignon en la maleta? ¿por qué Alí y Lucie tuvieron que tomar la decisión de traer a su hijo de esta manera? Estas preguntas son respondida a medida que transcurren los capítulos del libro. Si lo leemos, podremos descubrir como Alí, tras tres intentos que casi le cuestan la vida, consiguió llegar a Fuerteventura, donde poco a poco se fue instalando y consiguió traer a su mujer y a su hija Mariam, pero su hijo pequeño seguía en Costa de Marfil al cuidado de su hermano mayor.

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Nicolás Castellano y Alí Ouattara en la rueda de prensa de el Circulo de Bellas Artes, hablando de la historia del pequeño Adou (©Elena Gil)

En tres ocasiones distintas intentaron estos padres conseguir los permisos necesarios para que Adou pudiera reunirse con ellos, pero la Delegación del Gobierno en Canarias denegó la llegada del niño alegando que la familia no alcanzaba el nivel de ingresos exigido, de hecho le faltaban 56 euros de nómina para llegar al índice, “pero lo terrible es que la propia legislación, el propio reglamento recoge que en beneficio superior del menor, se minorará el criterio económico para que el niño esté en las mejores circunstancias y lo dijo el defensor del pueblo” declaró el periodista, profundizando sobre el criterio por el cual la Subdelegación del Gobierno en Las Palmas rechazó el recurso de los Outtara.

A consecuencia de esto, y de manera desesperada, Alí contactó con un hombre que le habían dicho podía traer al niño y arregló todo con él para que así lo hiciera. A cambio de cinco mil euros, podría tener a su hijo en casa, pero el acuerdo era traer al chico en un coche como copiloto, “me dijo que tenia relaciones para llevarlo y que lo iba a hacer sin problemas, después yo tendría que buscarlo en la otra parte de la frontera” contó el padre del menor. Fue así como el pequeño acabó en una maleta y posteriormente fue descubierto al hacer que, la chica que la llevaba, la pasase por el escáner. Al mismo tiempo detuvieron a Alí al relacionarle con el niño recién encontrado, tal y como confesó, “cuando me cogieron en la frontera, primero pensaron que era un traficante de seres humanos”.

En la rueda de prensa, se comentó que los guardias civiles al ver que Alí tenía todos los papeles en regla y constatar que el chico era hijo suyo, cambiaron de actitud, “cuando el guardia vio todo estos papelitos sabía que yo no era una persona ilegal o de la mafia y a partir de ese momento empezamos a hablar” apuntaló Outtara.

Por otra parte, mientras se desarrollaba esta situación, Lucie se encontraba en casa sola, sin saber bien qué había sido de su marido y viendo en las noticias que se había encontrado a un niño en una maleta. Ahí fue cuando Nicolas Castellano contactó con ella de la misma manera que lo hicieron otros de sus compañeros de los medios, y se encontró a una mujer desesperada, que por el desconocimiento de la lengua no hablaba español y, por tanto, no se enteraba de nada y no podía saber la situación ni de su marido ni de su hijo. El escritor contactó con el abogado de guardia que estaba llevando a Alí, “la situación surrealista fue que en la radio tuvimos que pinchar por un lado a la madre y por otro lado al abogado y yo hice de traductor hasta que los técnicos de la ciudad autónoma y del abogado pidieron hablar directamente con Lucie”, detalló el periodista.

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La imagen del escáner que dio la vuelta al mundo.

La sobreexposición mediática hizo que el pequeño Adou Nery fuera conocido como “El niño de la maleta” y, paradójicamente el hecho de que la noticia diera la vuelta al mundo, benefició a la familia, “el mismo Gobierno que le negó la autorización para venir al pequeño Adou, hasta en 3 ocasiones, inmediatamente aceleró todos los trámites y, las declaraciones humanistas de los responsables de interior así lo decían para que se le diera el permiso de residencia en un periodo de 14 días, un periodo récord. La mediatización, en este caso a Adou y su familia, de alguna manera les ayudó pero, hay que pensar en los miles de niños que no salen y que no tienen posibilidad” apuntó el novelista.

En la actualidad, como mencionó su padre, Mignon “está bien, está desarrollándose muy bien, jugando al futbol, estudiando. Él también ha conseguido lo que quería. A pesar de su edad sabía lo que quería, Adou quería reunirse con su madre y conmigo y tenía ganas de hacerlo. A pesar de su edad lo ha conseguido y está muy contento”.

Este pequeño de ojos despiertos como se puede ver en la portada del libro, está teniendo ahora una vida normal, ha dejado de ser el niño de la maleta,“es un niño que tiene muchas inquietudes y de manera muy inteligente, ha sabido procesar este trauma porque el niño, al menos, por los cálculos que hemos hecho estuvo media hora en la maleta. Es un niño hiperactivo que quiere ser Messi y, aunque no es un gran estudiante de momento, el padre le ayuda a hacer los deberes por teléfono para que estudie” detalló Castellano.

En cuanto a Alí, está en libertad provisional pendiente de juicio y según apostilló, las últimas noticias que supo de este tema fueron en 2015, “todavía no hay juicio porque me llegó una petición del fiscal donde me pedía tres años de cárcel pero tenía que reconocer que soy culpable. No lo acepté y, después de esta oferta, no hay nada más hasta ahora”.

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